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Matatlán

Matatlán

La delegación de Matatlán cuenta con 1417 habitantes y está ubicada a 1560 metros de altitud.

En la localidad hay 666 hombres y 751 mujeres. La relación mujeres/hombres es de 1.128. El ratio de fecundidad de la población femenina es de 3.29 hijos por mujer. El porcentaje de analfabetismo entre los adultos es del 6.28% (6.01% en los hombres y 6.52% en las mujeres) y el grado de escolaridad es de 5.94 (5.75 en hombres y 6.10 en mujeres).

En Matatlán el 0% de los adultos habla alguna lengua indígena. En la localidad se encuentran 351 viviendas, de las cuales el 1.98% disponen de una computadora.

Ver ubicación(Google maps) https://www.google.com/maps/@20.700031,-103.136077,13z?hl=es



Historia de la Delegación de Matatlán

A 10 Km hacia el noreste de la cabecera municipal de Zapotlanejo se localiza la delegación de Matatlán, con una población de 2000 habitantes. Se ubica entre dos de los ríos más importantes de Jalisco: el río verde hacia el norte de su territorio- al otro lado del afluente está el municipio de ixtlahuacán de los membrillos- y al poniente está el rio Santiago y el municipio de Tonalá.

El origen de esta población se remonta al periodo prehispánico, no se tiene noticia de su fundación, lo único que se sabe es que cuando llegaron los conquistadores españoles era un cacicazgo de una etnia denominada “tecuexe”. Era un grupo seminomada de cazadores- recolectores que compartía con otros grupos el valle oriental del río grande, entre ellos Tzapotlán hoy Zapotlanejo, Acatic y Tecpatitlan o Tepatitlán.

Este asentamiento indígena estaba en una zona beneficiada por la naturaleza, su cercanía a dos influencias de gran volumen (que lamentable hoy día es distinta su situación), los proveían del vital líquido y pesca, la tierra fértil y cacería abundante. 

En los alrededores de Matatlán se han localizado vestigios cerámicos probablemente del periodo preclásico, principalmente en el cerro conocido como los platos, que bien pudo haber sido una pequeña pirámide utilizada como adoratorio, y en el corredor de la barranca del río Santiago. Desafortunadamente el INAH ha hecho poco trabajo de campo para el rescate e identificación de los sitios y los objetos arqueológicos.

El territorio de la actual delegación de Matatlán en el periodo colonial fue otorgado en encomienda a Cristóbal de Oñate, por sus servicios al gobierno español, en 1537 fue enviado a Perú, por lo que la admiración fue otorgada a su hermano Juan de Zaldívar, quien y en 1589 pasó a la corona hasta que en 1616 regreso a un particular, Francisco Tello (Mota Padilla, 1973). En 1621, Domingo Lázaro de Arregui describió al corregimiento de Matatlán y Colimilla:

Habiendo dado razón de las jurisdicciones, provincias y pesto de toda esta costa de mar del sur que el grande y la sierra dejan al medio día, para tratar de las que dejamos de la otra banda hacia la parte de septentrión y hacia el oriente será fuerza volver a la ciudad de Guadalajara, de donde salen tres caminos diferentes para pasar el río por diferentes partes.

Y tomando el más oriental y el más seguido, y saliendo por el pueblo de Tonalá y bajando al de Tololotlán, que nombramos en la descripción de Guadalajara, se pasa el rio en unas canoas muy grandes hechas cada una de grueso tronco de algún crecido pino (y estas son del pueblo de Tolotlán o del convento de frailes agustinos que están en Tonalá), pues el río entra en la jurisdicción del corregimiento de Matatlán, que por la parte oriental y río grande arriba tiene los pueblos de Acatlán, Teoqualtitlán y Juanacatlán y algo más al noreste el de Santa Fe, y más al norte, en camino real, el pueblo de Zapotlán; y el rio grande abajo, Ocotic, Mexcala y Huehuetitlán, y por el camino adelante al noreste el pueblo de Tepatitlán, y aun lado al norte el de Tema capulí; que todos estos dichos pueblos tendrán 290 tributarios, y del año de 10 hasta este han faltado más de 100. 

Y todo los que a esta jurisdicción no tiene otra granjería sino sembrar maíz, y a ella vienen a pastar muchos ganados menores de Querétaro desde el mes de octubre hasta el de mayo, y tienen algunas estancias de ganados mayores. Y confina esta jurisdicción por el oriente con la alcaldía mayor de Poncitlán, y por el mediodía, en el río, con el corregimiento de Tonalá; por la parte del norte con la alcaldía mayor de Tecotlán, por el noreste, cuyo rumbo lleva el camino que pasa por ella hacia Zacatecas, con la Teocaltiche. Esta jurisdicción de Matatlán está en poco más altura o elevación de polo que Guadalajara por serle muy vecina, y es doctrina de clérigos, partido de Juanacatlán (1980:154).

Ya en el siglo XIX, el pueblo de Matatlán por lo eclesiástico seguía dependiendo del servicio de Zapotlanejo, situación que los fieles lamentaban profundamente, y reiteradas veces solicitaban a las autoridades que les designaron un sacerdote fijo.

Los indígenas de Matatlán en el año de 1826, pudieron que les enviaron un sacerdote de manera por estar la sede vacante. Indicaron que distaban cuatro leguas de Zapotlanejo, que los arroyos crecían en tiempos de las aguas “tanto que se ha experimentado que en el rio de calderón se han ahogado yendo en solicitud de este auxilio”. En el padrón se aceptaron 126 familias. Esta situación la padecieron también los ranchos y haciendas vecinas: Colimilla, Lenteja, Liebres, Carrizo, Potrero, Señorita, Palo Colorado, Noxtla, Saucillo, La Calabaza, Maguey, Potrerillos, Mezquite y Aguacate. Solicitaron que regresara el padre bachiller Rafael Rodríguez, también mencionaron que nos comprometemos a adornar nuestra iglesia, y la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe (AHAG: 1815- 1843).

El 6 de febrero de 1827, el cura de Zapotlanejo, Francisco de Iguanzo, informo a la sagrada mitra de Guadalajara que los habitantes de Matatlán querían erigirse en ayuda de parroquia. De lo que se menciona en el párrafo anterior, arguyeron que es “inconcuso”; el río tiene tres puentes, su población es de 1000 personas, incluyendo a los de los ranchos, ese número no ha crecido mucho a pesar de la antigüedad del pueblo; también señala que los terrenos están subdivididos en muchos arrendatarios y ganan poco dinero, son pobres, de tierras estériles e inaccesibles por las barrancas de la junta (timón) del río grande y rio verde, “no tiene más industria que la agricultura”, por lo que no pueden mantener al padre. Lo mejor es tener otro cepillan en Zapotlanejo y que realice visitas a Matatlán (ídem).

Actualmente Matatlán es una delegación de Zapotlanejo, su principal actividad económica es el cultivo de maíz y algunos talleres de vestido, que maquilan a las industrias ubicadas en la cabecera municipal. Las divisas son otra fuente importante de la economía del lugar, desde hace varias décadas los campesinos han tenido que migrar para mejorar su nivel de vida a estados unidos, donde se emplean en el campo y en el ramo de servicios.

La ausencia de varones jóvenes es notaria, la muchacha casa menteras se debe de resignar al eterno retorno de los lugareños o esperar si algún día conocen a muchachos en Zapotlanejo o Guadalajara. A pesar de esto, no se puede afirmar que Matatlán este poblado solo por niño y viejo, la situación no ha llegado a ese extremo, como sucede en algunos de los pueblos de la religión de los Altos.

En el centro de asentamiento se encuentran los edificios importantes para los lugareños: la plaza cívica, la delegación municipal, la iglesia parroquial y la antigua capilla. Hace cuatro años aproximadamente fueron remodelados los dos primeros, la plaza fue dotada de palmas que dan mucha vida a la población, se le construyo un kiosco con remates de canteras y en cúspide una linternilla, característico de los pueblos mexicanos.

La delegación se localiza al sur de la plaza de armas, es un edificio de dos plantas con corredor al frente con arcos de medio punto, remodelada hace cinco años; en el piso bajo alberga al registro civil y el alto la biblioteca pública y la oficina del agente municipal.

Los dos templos se ubican al norte de la plaza, el más antiguo de ellos es la capilla que hoy se le conoce como san Isabel Flores, mártir de la persecución religiosa. No se sabe con exactitud en qué fecha se inició su construcción, probablemente el primer edificio fu modesto, erigido a finales del siglo XVI, al llegar los hermanos de Asís a evangelizar las tierras recién conquistadas por los católicos castellanos. 

La capilla actual tiene un aportada compuesta de dos cuerpos y a su lado oriente se asienta una pequeña torrecilla con cúpula. De acuerdo a sus características neoclásicas se puede establecer que a principios del siglo decimonónico fue reconstruida.

En tiempos coloniales esta capilla fue auxiliar de la parroquia de Zapotlán o Zapotlanejo; a finales del siglo XIX quedo en ruina y, por lo tanto, deshabilitada para celebrar los oficios divinos. En 1904, a iniciativa del vicario José Isabel Flores, se construyó un patronato para restaurarla, quedando como presidente Macario Balvanera Orozco; la obra de reconstrucción inicio de inmediato: se hicieron las siguientes mejoras: reconstrucción completa de la iglesia, altar de fina cantera de mérito excepcional y gran parte entarimado de madera fina, atrio, casa vicarial en soleras de regular pórtico y pieza emboveda, salón para escuela, reconstrucción de la actual casa vicarial y apertura de cimientos y bastante material para el nuevo templo (dedicado a la virgen del Refugio) (AHAG, 30/03/1939).

Al inicio de la guerra cristera fue cerrada al culto por disposición de la iglesia mexicana, como protesta a la aplicación del artículo 130 de la construcción política de los estados unidos mexicanos de 1917, a iniciativa del presidente Plutarco Elías Calles; a partir de este evento fue soberanamente saqueada y dañada.

En la década de 1990 fue intervenida la capilla de Matatlán bajo la dirección de la comisión de arte sacro de la arquidiócesis de Guadalajara. Después de medio siglo de abandono se pretendió derrumbarla para que el sitio sobre el cual yacía sirviera de atrio para el nuevo templo; se construyó a escasos dos metros de su costado norte, pero debido a su valor artístico e histórico el INAH prohibió tal intención, por lo que se efectuó de inmediato el proyecto de restauración. 

El edificio está compuesto de una sola nava dispuesta de oriente a poniente, esta techado con bóvedas de nervadura de las que venden delicados candiles de cristal. El retablo es de estilo neoclásico con capitales corintios, al centro esta una escultura de Jesús crucificado; del lado epístola esta una fotografía de san Isabel flores y del lado del evangelio la purísima virgen María. En los muros laterales de la nave están distribuidas litografías de los veinticinco mártires mexicanos, compañeros de canonización de flores. En la ventana del coro se puede apreciar los signos de la pasión de cristo: los dados que lanzaron los soldados para sortearse su ropa; la lanza que atravesó su costado y la caña combinable; la escalera con la que bajaron el cuerpo de cristo; los clavos que traspasaron sus manos y sus pies, las varas de espinas que coronaron su cabeza como Rey de los judíos, y en el tímpano, sacratísimo corazón de Jesús rodeado por una corona de espinas. En la parte alta de la ventana baja al friso, se puede ver una alegoría a la consagración del cuerpo y sangre de cristo: al centro el cáliz con la ostia en la parte superior y a los costados dos enormes racimos de uvas; al costado derecho el cirio con candelabro y la campana y al izquierdo las jarras del vino y del agua, así como el corporal. En la puerta de ingreso, en la parte superior, la iconografía presenta la alegoría a la santa misa: la aspersión del agua vendita, la biblia, la custodia, el cáliz y el incensario.

A finales de la década de los cuarenta del siglo pasado se inició la construcción del actual templo parroquial dedicado a nuestra señora de Guadalupe; la decisión fue tomada a raíz de que la primer capilla estaba muy deteriorada, por no decir en ruinas, y el ministro que estaba a cargo de ellas solicito la sagrada mitra de Guadalajara, autorización para hacer una nueva iglesia para los feligreses de Matatlán. La primera piedra fue colocada y bendecida el veintitrés de febrero de mil novecientos treinta y ocho, por el arzobispo José Garibi Rivera. El veintisiete, veintiocho y veinte nueve de junio del dos mil uno el obispo auxiliar de Guadalajara, José trinidad González rodríguez, realizo la primera visita pastoral a Matatlán como parroquia, siendo cura Dionisio González y vicario óscar Echebeste García de Alba. 

Las fiestas principales de Matatlán son el 22 de enero cuando conmemora la coronación de la santísima virgen de Guadalupe y el 21 de agosto, aniversario luctuoso de san Isabel Flores. La construcción dl nuevo edificio se realizó en un solar al norte del capilla, el problema fue que la orientación de este es del norte a sur, con las puertas junto al muro de la capilla; como se prohibió El derribo de esta última, acceder a la parroquia es un tanto confuso: se tiene que entrar y cruzar la capilla por uno de los pórticos laterales.

Lamentablemente es mala la planeación de esta nueva iglesia, que bien pudo tener ingreso por el costado oriente, pero por falta de intuición se hacen ese tipo de cosas. Hoy en día se pretende abrir una puerta en el sitio antes mencionado que da al patio del cuarto; con esto se evitara que atraviesen la capilla para acceder a la parroquia. Este proyecto está a cargo del actual párroco José Trinidad García Alonso y da la comisión de Guadalajara.

La iglesia parroquial tiene planta de tres naves, al estilo de las catedrales, su interior es neoclásico. Al centro del retablo mayor se encuentra al óleo de su titular, la Virgen de Guadalupe. En el retablo del lado del epístola se encuentra una escultura de la Virgen del Carmen y en el del lado del evangelio otra del Sagrado corazón de Jesús; en los grandes ventanales se colocaron vistosos vitrales.

El 6 de agosto de 1997 fue erigida la vicaría fija de Matatlán como parroquia, por el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara. Los límites quedaron establecidos de la siguiente manera: 

Se toma como punto de partida el puente que está en la carretera vieja a Zapotlanejo, sobre el rio Tinajeros: se inicia por el cauce medio del Rio Tinajeros hacia noreste, hasta a la presa Calderón sigue así hacia el norte trazando una línea imaginaria en dirección del rancho El Saucillo-incluyéndolo- hasta llegar al Rio Verde; prosigue por el cauce medio del rio Verde hacia el poniente hasta llegar al cruce con el rio Santiago; continua por el cauce medio por el cauce medio del rio Santiago en el fondo de la barranca de Huentitan hacia el sureste hasta llegar al antiguo camino Guadalajara Matatlán, sobre el puente Santiago; del puente Santiago se traza un alinea imaginaria hacia el sur hasta el puente Tinajeros-incluyéndolo los ranchos la estancia, Potrero Grande y Mesa Colorada-punta de partida (AMP,6/08/1997).

El primer párroco fue el presbítero Luis Gerardo Gudiño Chávez, quien permaneció al frente de esta iglesia hasta el 19 de noviembre de 1999, cuando le hizo entrega al nuevo cura Dionisio González Juárez. En febrero de 2005 se nombró párroco a J. Trinidad García Alonso y el 12 de marzo tomo posesión de su cargo.

La nave izquierda se construyó un pequeño nicho para colocar los restos del mártir san José Isabel.

En Roma, el 22 de noviembre de 1992, el Papa Juan Pablo II declaro beato a Isabel Flores y el 4 de octubre de 1996 su osamenta fue colocada en el nicho de la nave izquierda para su veneración, por el obispo auxiliar de Guadalajara, Javier Navarro Rodríguez y el presberito Juan Ibarra Martínez. El 21 de mayo de 2000 fue canonizado junto con otros 21 mexicanos. San Isabel Flores ha transformado la vida de los feligreses de Matatlán y de las parroquias aledañas, es muy socorrido para que intercedan por ellos ante Dios nuestro señor. Su fiesta se realiza en el mes de junio, con un novenario en el que se celebra peregrinaciones, la eucaristía y al término de esta, una verbena popular en el atrio y en la plaza del pueblo.

La casa cural fue construida al lado sureste de la capilla y en su corral, que da al poniente, se edificó la nueva iglesia. La residencia para el vicario de Matatlán se hizo probablemente se hizo probablemente a finales del siglo XIX; según se puede advertir por su estilo arquitectónico, es del periodo Porfirista. Llama la atención su rica ornamentación, la cual no fue del todo concluida y según lo aseguran los expertos en arte, en tiempos pasados se acostumbraba que los bloques de piedra, que servirían para decorar los edificios se colocaran sin esculpir; este edificio es un claro ejemplo de ello, falto una tercera parte de las canteras por trabajarse con el martillo y el cincel. Ahora esta casa no está habitada y se utiliza para las reuniones de las asociaciones y grupos parroquiales, tiene un bello y espacioso patio.

Por la calle universidad de Guadalajara y a un costado de la antigua casa de religiosas, hoy convertida en curato, precisamente al poniente de las dos iglesias, se localiza el colegio Motolinia, para educación primaria, y la secundaria, denominada Guadalupe Victoria. Este espacio educativo fue creado en la década de 1940 y desde su inicio fue atendido por las religiosas “Franciscanas de nuestra señora del Refugio”, quienes además tienen el colegio Tlaquepaque.

Al llegar a Matatlán, se les cedió a las Franciscanas un a casa que estaba en las inmediaciones del colegio y de las iglesias. Por cerca de 60 años estas educadoras se hicieron cargo de la administración de la institución, paro por la falta de personal, tuvieron que abandonarlo, debido a la escasez de vacaciones y a que las madres que estaban en este pueblo eran ya mayores de edad. La directora Alma Rosa Ponce, entrego las dos instituciones educativas el 8 de julio de 2004 al párroco (AMP, G., f32)

También en el pueblo de Matatlán se encontraban dos fincas antiguas que se ubican en la calle universidad de Guadalajara oriente, están una fuerte a la otra. La de la acerca norte su fachada llamada la atención, en su puerta y ventanas que están labradas en cantera con imágenes zoomorfas, muy probablemente se remonten al Porfiriato; junto con la portada del curato son las únicas construcciones que fueron ornamentadas, o son los únicos vestigios del afrancesamiento en México, en esta localidad.

La otra finca está en la acera sur, parece que fue una tienda miscelánea, así lo muestran sus tres puertas; en los marcos están en relieve las inscripciones: “Ave María” y “Viva Jesús”, parece que de manera simulada quisieron poner “Viva Cristo Rey” y “Santa María de Guadalupe”, ya que este pueblo fue fervorosamente cristero. 

La antigua hacienda de Colimilla se localiza hacia el noreste del municipio de Zapotlanejo, muy cerca del rio Santiago, cuyo afluente es el más largo de la república Mexicana y el principal de Jalisco. Actualmente pertenece a las familias Martin del Campo y Castañeda.

Fue una de las primeras unidades agrarias de la nueva Galicia, para finales del siglo XVI ya se menciona campo una estancia del valle de Zapotlanejo, dedicada a la cría de ganado mayor; su cercanía con Guadalajara la beneficio, se dedicó al cultivo de caña de azúcar.

En el siglo XVI, según Domingo Lázaro de Arregui se creó el corregimiento de Colimilla y Matatlán, al que pertenecía Zapotlanejo, en el reino de la Nueva Galicia. Al territorio de esta jurisdicción se envidiaban de Querétaro ganado menor, entre ellos ovejas y chivos, a pastar durante el otoño y el invierno, región menos fría y con abundantes pastizales.

Actualmente la ex hacienda se encuentra en completo abandono, sus propietarios perdieron el interés por conservarla en pie y, aunque solo está en ruinas, no deja de ser un sitio atractivo para aquellos interesados en el patrimonio arquitectónico y en el turismo rural. Los restos de los edificios dejan en claro que se trataba de una casa principal con una dimensión modesta, lo que más destacaba era la torre de la capilla en forma de fortaleza con varias troneras a lo largo de su cuerpo que dan muestra de que era utilizada como fortín; remata en una pequeña espadaña, donde había una campanilla.

La capilla estaba dedicada a la virgen del Refugio; se ubicaba al costado sur de la casa y se ingresaba a ella atreves del portal frontal; al lado opuesto se encuentran la torreta.

En el siglo XIX la hacienda especializo en el cultivo de caña de azúcar, parte de la producción se procesaba en ella, tenía una fábrica de piloncillo. Todavía se puede observar los hornos y el chacuaco de la factoría.

Cerca de las ruinas de la hacienda se encontraba la localidad de Colimilla, que representa uno de los lugares más poblados de esta delegación después de Matatlán.